domingo, 3 de junio de 2018

CONDENADOS A UNA CIUDADANIA INFANTIL Y BALBUCEANTE ANTE LA RETORICA BANANERA DEL CAUDILLISMO..,


La vuelta del caudillo







Credit Martin León Barreto
CIUDAD DE MÉXICO — El líder recorre el país. La gente se vuelca a su paso con delirio y devoción. Unos le besan la mano, otros lo abrazan con lágrimas, todos lo vitorean. Hay un éxtasis colectivo. Una genuina comunión. El líder representa la esperanza, la redención. “Nosotros sentíamos que no éramos nadie, que no teníamos valor, que no importábamos. Eso fue lo que nos dio”, dice una mujer humilde en la novela Patria o muerte de Alberto Barrera Tyszka. Ante la multitud, el Comandante declara: “Amor con amor se paga”, hermosa frase que José Martí acuñó para otro contexto, pero que recoge el sentimiento irresistible entre el caudillo y el pueblo. Por eso Hugo Chávez, el fallecido presidente de Venezuela, pudo exclamar al final de su vida: “Ya tú no eres Chávez, tú eres un pueblo”.


La escena no es privativa de Chávez. Con variantes, en América Latina este hechizo mutuo caracterizó el liderazgo carismático de Eva y Juan Domingo Perón, el de Fidel Castro, en un principio el de los sandinistas, en menor medida el de Evo Morales, Correa, los Kirchner. Y es también muy visible en el ascenso de Andrés Manuel López Obrador.










Fidel Castro en un discurso en La Habana en la década de los setenta Credit OFF/AFP/Getty Images

Asistimos al renacimiento del caudillismo bajo una faceta muy distinta a la del siglo XIX. Aquellos personajes novelescos, terribles y atractivos, eran poderosos sobre todo por su carisma personal y su uso de la fuerza. Los caudillos modernos son caudillos populistas. Encabezan vastos movimientos sociales, pero ya no llegan al poder por la vía de las armas (como Castro o los sandinistas). Llegan por vías democráticas, pero no representan un cambio de gobierno, sino de régimen. Buscan instaurar un nuevo orden de justicia, refundar el Estado, abrir una nueva era histórica ligada a su nombre, pero lo hacen con daño severo, a veces definitivo, a las costumbres, instituciones, leyes y libertades propias de la democracia, a la que deben su ascenso.


En un libro de aparición reciente titulado El pueblo soy yo me propuse esclarecer las raíces históricas (digamos que el ADN) del caudillismo populista. Su proliferación parte de agravios de toda índole, reales y dolorosos: la desigualdad, la pobreza, la marginación, la impunidad, la inseguridad y, desde luego, la corrupción de los partidos políticos. A estas explicaciones he querido aunar otra, de índole cultural, que discurrió hace más de medio siglo el historiador estadounidense Richard M. Morse (1922-2001) en su libro El espejo de Próspero.


El derrumbe del edificio imperial español, a principios del siglo XIX, dejó un vacío de legitimidad. Lograda la Independencia, el poder central se disgregó regionalmente y se fortalecieron los caudillos surgidos en las guerras de independencia. Aquel espectáculo —según Morse— era la impronta de Maquiavelo, no leído, sino reencarnado en caudillos como José Antonio Páez en Venezuela, Facundo Quiroga en Argentina o Antonio López de Santa Anna en México. Morse escribe: “Casi en cada página de sus Discursos y aun de El príncipe, Maquiavelo da consejos que parecen extraídos de la trayectoria de los caudillos americanos”; la presencia física, el valor personal, el conocimiento de montañas y llanos, ríos y pantanos.









Para celebrar el aniversario de Simón Bolivar, el entonces presidente de Venezuela Hugo Chávez, reveló un busto en 3D del libertador el 24 de julio de 2012. Credit Carlos García Rawlins/Reuters

Pero la legitimidad carismática pura no se sostenía. El propio Maquiavelo —aducía Morse— reconoce la necesidad de que el príncipe se rija por “leyes que proporcionen seguridad para todo su pueblo”, lo cual implicó en casi toda la América hispana la adopción, al menos formal, de una nueva legitimidad, inspirada en las constituciones francesa, española y estadounidense. El resultado fue un híbrido. Bajo la delgada superficie de nuestras repúblicas democráticas y federales lo que predominó fue la convergencia de los caudillos con la tradición del Estado que dominó la América hispana por tres siglos. En una palabra, las ideas de Locke sobre el individualismo liberal, los derechos cívicos y la tolerancia eran ajenas a un continente regido por la doctrina política neotomista española, representada sobre todo por el teólogo jesuita Francisco Suárez (1548-1617).


La tradición escolástica —explica Morse— ha sido siempre el sustrato más profundo de la cultura política en América Latina. Se caracteriza por un concepto paternal de la política, y por la idea del Estado cristiano, construido como una arquitectura orgánica, un “cuerpo místico” cuya cabeza es la de un padre que provee el bien común, ejecuta, legisla y juzga. El pueblo —dato crucial— no solo está dispuesto a delegar el poder, sino a enajenar por entero al monarca. En la clásica terminología de Max Weber —que Morse aprovechó años más tarde— este tipo de dominación legítima corresponde puntualmente a la tipología patrimonialista. “Hoy día es casi tan cierto como en tiempos coloniales que en Latinoamérica […] el grueso de la sociedad está compuesta de partes que se relacionan a través de un centro patrimonial y no directamente entre sí. El gobierno nacional no funciona como árbitro de grupos de presión, sino como fuente de energía, coordinación y dirigencia para los gremios, sindicatos, entidades corporativas, instituciones, estratos sociales y regiones geográficas”, escribió Morse en 1987.


Varios casos avalan esta interpretación de la cultura política iberoamericana del siglo XIX: el último Simón Bolívar (el de la presidencia vitalicia), la república aristocrática de Diego Portales en Chile, el propio dictador Juan Manuel de Rosas en Argentina, Porfirio Díaz en México. Entre 1929 y 2000, México fue el ejemplo más acabado (y exitoso) de caudillismo patrimonialista. El país que adoró a los caudillos Villa y Zapata terminó volviendo, en muchos sentidos, a Nueva España, con un monarca en la silla presidencial cada seis años. Por eso Octavio Paz me advirtió una vez, con resignación, sobre la fragilidad de nuestras esperanzas democráticas y republicanas: “Convénzase, usted, México nunca se consolará de no haber sido una monarquía”. Se refería a la herencia viva de la monarquía absoluta, tanto de los Habsburgo como de los Borbones.






El presidente de Venezuela Nicolás Maduro, después de tomar protesta, en un evento del 24 de mayo de 2018 en el que las Fuerzas Armadas celebraron su segundo periodo presidencial Credit Cristian Hernández/EPA, vía Shutterstock

En los años cuarenta, apareció una variante en Argentina: el caudillismo populista. Con la irrupción de la radio, que Perón descubrió como agregado militar de Argentina en la Italia de su admirado Mussolini, el caudillismo patrimonialista adquirió su moderna impronta populista mediante el uso de la comunicación masiva para azuzar a las masas contra el enemigo interno o externo, polarizar a la sociedad, decretar la verdad única, reescribir la historia. Castro llevó a extremos ese paradigma. Acaso su dilatado dominio (que sobrevivió a su muerte y llega hasta nuestros días) deba tanto al legado hispano y caudillista como al Estado totalitario de inspiración soviética. Hugo Chávez fue un peronista cruzado de castrismo. Nicolás Maduro, su heredero, ya no pertenece a esta clasificación porque carece de legitimidad. Es el tirano típico de la historia latinoamericana, con una novedad: induce deliberadamente el hambre, la miseria y el exilio del pueblo.


Con todo, a lo largo de estos dos siglos, nunca pareció imposible la construcción democrática de América Latina. En los intersticios de las legitimidades carismáticas y monárquicas, varias figuras del siglo XIX buscaron cimentar una política moderna y liberal: Rivadavia, Sarmiento y Alberdi en Argentina; Balmaceda y Bello en Chile; la generación de la Reforma en México. Y tampoco faltaron en el siglo XX pensadores y periodistas que intentaron consolidar la democracia liberal. Países como Chile, Uruguay, Argentina (hasta 1931), Costa Rica y aun Colombia construyeron, no sin sobresaltos, una sólida continuidad republicana. La propia Venezuela lo logró por cuarenta años. De hecho, a fin del siglo XX, la mayoría de los países parecía adoptar ese modelo. Hasta México llegó a su cita con la historia: desde el año 2000 es una democracia liberal.







Andrés Manuel López Obrador, candidato a la presidencia de México por Morena, en un evento de campaña en la comunidad de San Marcos en Guerrero, el 17 de mayo de 2018 Credit Francisco Robles/Agence France-Presse — Getty Images 
 
Quizá no por mucho tiempo. Asistimos ahora a un nuevo ciclo, tal vez decisivo, del caudillismo populista. El carisma personal de López Obrador alcanza tonos mesiánicos, no solo en la gente que se le acerca como a un rey taumaturgo que cura y salva, sino en él mismo, que ha dicho: “El corazón de Jesús está conmigo”. Este aliento redentor, aunado a una oferta que recuerda al antiguo patrimonialismo del PRI, instaurará, con toda probabilidad, un régimen que —al margen de sus éxitos o fracasos en el ámbito económico y social— buscará ser la “la fuente de energía” y “el centro patrimonial”. En consecuencia, comenzará por dominar al Congreso para de allí modificar la Constitución, alterar a su favor la naturaleza del Poder Judicial, limitar o anular la autonomía de instituciones clave (financieras, electorales, de transparencia, de competitividad) y acotar la libertad de expresión. No está claro si las instituciones y las voces de la libertad resistirán el embate.


Estados Unidos nunca ha ayudado al desarrollo de las democracias en México y América Latina; más bien las ha obstaculizado al apoyar tiranías oprobiosas. Pero alguna vez fue un faro al que los demócratas y liberales del continente podían voltear. No más. Ahora nuestro vecino del norte ha contraído un mal específicamente nuestro: hay un caudillo populista en la Casa Blanca. Así de poderoso es el paradigma.

miércoles, 30 de mayo de 2018

LA IGNOMINIA DEL REGIMEN NICARAGUENSE





Parlamento Europeo prepara resolución para condenar represión en Nicaragua



Los diputados españoles ante el Parlamento Europeo pidieron a este organismo condenar la “brutal represión contra las protestas de estudiantes y civiles en Nicaragua, a través de una Resolución, cuyo contenido preliminar  ya está publicado en la página  oficial del organismo. En ese documento, se exigiría el cese a la represión policial y se pedirían elecciones adelantadas.
Los eurodiputados debatieron este martes sobre la situación de Nicaragua y se acordó aprobar la Resolución en los próximos días.
Ramón Jáuregui, diputado socialista ante el Parlamento, dejó entrever en su intervención de dos minutos, que no se puede seguir apoyando a un gobierno que “aborta las libertades y la democracia en nombre del socialismo”.
“Las protestas que han tenido lugar en Nicaragua han puesto de manifiesto un descontento social, una crisis democrática muy profunda. No se trata solo de una respuesta a las medidas de la seguridad social. Lo que se ha puesto de manifiesto es que hay una ciudadanía harta, cansada de un sistema democrático que no lo es, que no funciona como tal: concentración del poder económico, mediático, en un clan familiar; una oposición poco construida, falta de una justicia independiente, corrupción. Había una necesidad de protestar y el pueblo ha salido a la calle. Lo cierto es que las manifestaciones han sido respondidas con una represión enorme, que ha provocado más de 80 muertos, centenares de herido, lo que se ha considerado una represión totalitaria, de un sistema casi dictatorial”, dijo Jáuregui en la sesión plenaria.
“En nombre de qué revolución cabe responder así a las demandas populares. Yo me pregunto señorías ¿cómo es posible defender una propuesta que aborta las libertades y la democracia en nombre del socialismo? Yo quiero decirles que no hay socialismo sin libertad y sin democracia”, agregó el diputado socialista.
Jáuregui manifestó que el Parlamento Europeo, a través de una resolución, pedirá que continúe un diálogo entre el gobierno y la sociedad civil, en el que se discutan reformas políticas profundas, que impliquen elecciones presidenciales adelantadas.

Violencia debe finalizar

En representación de la Comisión Europea, el comisario de Ayuda Humanitaria, Christos Stylianides, afirmó que la violencia “debería finalizar inmediatamente”.
Desde Izquierda Unida, Javier Couso pidió el cese de la violencia en Nicaragua, pero aseguró que no se puede tolerar que “se trate de derrocar con violencia un Gobierno democráticamente elegido”, y calificó de “positiva” la reanudación del diálogo.
Javier Nart, de Ciudadanos, opinó que Ortega ha “traicionado” al sandinismo.
La europarlamentaria socialista Elena Valenciano, durante su intervención ante el pleno de la Eurocámara, manifestó que corresponderá “a la historia o la psicología” explicar cómo el actual presidente Ortega, comandante de la revolución contra la dictadura somocista, “se ha convertido en alguien que defiende los intereses de la oligarquía”.
El eurodiputado del Partido Popular, Luis de Grandes, también mencionó el giro de Ortega.
“La historia, señorías, se repite: la revolución sandinista que legitimó su lucha contra el dictador Somoza ha ido paulatinamente reconvirtiéndose en un poder autoritario. El modelo: Cuba”, recalcó el político.
Consideró “inaceptable” que el presidente de Nicaragua esté “intentando mantenerse en el poder enviando un mensaje de fuerza para acallar la presión popular”.
“La salida implica elaborar un itinerario y las medidas concretas para avanzar hacia la expresión de la voluntad mayoritaria. Esto implica cambio, significa cambio de régimen”, dijo el eurodiputado, quien expresó su solidaridad con el fotógrafo y la camarógrafa de la agencia Efe agredidos ayer por la Policía Nacional de Nicaragua.

Libertad de prensa

El Parlamento Europeo también reafirmará, de aprobarse la resolución, que la libertad de prensa y los medios de comunicación son elementos vitales de la democracia y una sociedad abierta, y hace un llamamiento a las autoridades nicaragüenses para que restablezcan la pluralidad de los medios; pide a las autoridades que respeten el trabajo realizado por los defensores de los derechos humanos, los periodistas y los medios de comunicación y que garanticen su adecuada protección; recuerda a todas las fuerzas de seguridad nicaragüenses su deber de, ante todo, defender a los ciudadanos de cualquier daño.

Resolución

La Resolución del Parlamento Europeo, pendiente de aprobación, recoge los detalles del informe preliminar de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que confirma la muerte de 76 personas en las protestas, 868 heridas y 438 detenidas arbitrariamente, incluidos estudiantes, civiles, activistas y periodistas, durante las protestas contra las reformas de la seguridad social anunciadas por el presidente Daniel Ortega el 18 Abril de 2018.

El principio del fin....





A Maduro le salió el tiro por la culata

El espectáculo de las mesas de votación vacías y la población desmovilizada hizo imposible inflar las cifras más allá de los modestos guarismos ofrecidos

A Maduro le salió el tiro por la culata


La afirmación de que a alguien le sale el tiro por la culata es una expresión muy gráfica que alude a lo mal que pueden resultar las cosas. Esto le ocurrió a Nicolás Maduro y a la cúpula del chavismo con su adelanto electoral de más de medio año. Y si bien el presidente bolivariano ya ha jurado su cargo ante la Asamblea Constituyente, su nuevo mandato (hasta 2025) no comenzará hasta el 1 de enero de 2019.

Ante tal vacío temporal, que no político, surge la duda de si valió la pena manipular tanto para obtener tan poco. O incluso, atendiendo a la magnitud de la crisis venezolana y a los efectos de una hiperinflación astronómica, no es descabellada la pregunta de si seguirá en su cargo en la fecha señalada.¿Por qué le salió el tiro por la culata? Para comenzar pensaba que con su jugada maestra de adelantar las elecciones no sólo asestaría un duro golpe a la oposición, pillándola a contrapié, sino también se relegitimaría de forma inapelable. Sin embargo, ha ocurrido todo lo contrario. Maduro salió tocado de la jornada electoral quedando más débil que nunca, mientras que los impulsores de la abstención se han reforzado.

Si bien frente a la nueva etapa, tanto la Mesa de Unidad Democrática (MUD) como la instancia que pueda surgir del llamado Frente Amplio Venezuela Libre deberán hacer un gran esfuerzo de adaptación, la inyección de moral recibida es un gran espaldarazo para su causa. También le salió el tiro por la culata porque los 6 millones 250 mil votos oficialmente recibidos, probablemente bastantes menos, distan mucho de los anhelados 10 millones.

El espectáculo de las mesas de votación vacías y la población desmovilizada hizo imposible inflar las cifras más allá de los modestos guarismos ofrecidos.

La extensión del horario de votación y el desesperado llamado a movilizar a las bases muestran la impotencia vivida en la cúpula chavista.

Y finalmente le salió el tiro por la culata porque Venezuela esta hoy más aislada internacionalmente que nunca. Salvo aisladas excepciones, prácticamente ningún observador externo refrendó lo ocurrido. Es más, los países latinoamericanos del Grupo de Lima (incluyendo a Canadá), la UE y EU han decidido desconocer el resultado de los comicios. Incluso algunos están dispuestos a ir más allá e imponer nuevas sanciones. Ante la evidencia de su fracaso, Maduro ha vuelto a llamar al diálogo y a la reconciliación, liberando a presos políticos y al misionero estadounidense Josh Holt. También se comprometió a resolver la crisis económica, comenzando por aumentar en un millón de barriles diarios la declinante producción petrolera. Pero ya nadie le cree. De ahí que sea importante ver qué pueda pasar, intentando analizar si el proceso se enquistará todavía más con una socializante huida hacia adelante o si el fracaso en las urnas acentuará la quiebra del chavismo y sus divisiones internas, facilitando la salida de la crisis. Y si bien es pronto para saberlo, lo cierto es que tras estas elecciones, ya nada será igual en Venezuela.

LINK:   https://heraldodemexico.com.mx/opinion/a-maduro-le-salio-el-tiro-por-la-culata/

*Investigador 
del Real Instituto Elcano. 

lunes, 21 de mayo de 2018

A PROPOSITO DE LAS "ELECCIONES" LLEVADAS A CABO EN VENEZUELA::::



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"Año del Diálogo y la Reconciliación Nacional"



DECLARACIÓN DEL GRUPO DE LIMA

 (Comunicado Conjunto 009 - 18)

Los gobiernos de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía, expresan lo siguiente:

1.    No reconocen la legitimidad del proceso electoral desarrollado en la República Bolivariana de Venezuela que concluyó el pasado 20 de mayo, por no cumplir con los estándares internacionales de un proceso democrático, libre, justo y transparente.

2.    Acuerdan reducir el nivel de sus relaciones diplomáticas con Venezuela, para lo cual llamarán a consultas a los embajadores en Caracas y convocarán a los embajadores de Venezuela para expresar nuestra protesta.

3.    Reiteran su preocupación por la profundización de la crisis política, económica, social y humanitaria que ha deteriorado la vida en Venezuela, que se ve reflejada en la migración masiva de venezolanos que llegan a nuestros países en difíciles condiciones y en la pérdida de las instituciones democráticas, el estado de derecho y la falta de garantías y libertades políticas de los ciudadanos.

4.    Deciden presentar en el marco del 48° periodo de sesiones de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos una nueva resolución sobre la situación en Venezuela.

5.    A fin de atender la situación derivada por el preocupante incremento en los flujos de venezolanos que se ven obligados a abandonar su país y por el impacto que esta situación está teniendo en toda la región, deciden adoptar las siguientes medidas:

i.              Convocar a una reunión de alto nivel con autoridades responsables del tema migratorio y de refugio para intercambiar experiencias y definir los lineamientos de una respuesta integral, incluyendo temas de facilidades migratorias y documentos de identidad. En ese sentido, aceptan el ofrecimiento de Perú de ser sede de dicha reunión la primera quincena de junio.

ii.             Considerar la posibilidad de realizar contribuciones financieras a los organismos internacionales competentes para fortalecer las capacidades institucionales de los países en la región, especialmente los países vecinos, para atender el flujo migratorio de venezolanos.

6.    Deploran la grave situación humanitaria en Venezuela y tomando en cuenta las implicaciones en materia de salud pública para toda la región deciden adoptar las siguientes medidas:

i.              Convocar a una reunión de alto nivel con autoridades responsables del sector salud para coordinar acciones en materia de salud pública y fortalecer la cooperación para atender la emergencia epidemiológica.

ii.             Apoyar el suministro de medicamentos por instituciones independientes y las acciones de vigilancia epidemiológica en Venezuela y en sus países vecinos, en particular frente a la reaparición de enfermedades como sarampión, paludismo y difteria.

7.    Reiteran el párrafo 4 de la Declaración de Lima del 8 de agosto de 2017 y, con objeto de contribuir a preservar las atribuciones de la Asamblea Nacional, acuerdan adoptar, siempre que su legislación y normativa interna lo permitan, las siguientes medidas en el ámbito económico y financiero:

i.              Solicitar a las autoridades competentes de cada país que emitan y actualicen circulares o boletines a nivel nacional que transmitan al sector financiero y bancario el riesgo en el que podrían incurrir si realizan operaciones con el gobierno de Venezuela que no cuenten con el aval de la Asamblea Nacional, incluyendo convenios de pagos y créditos recíprocos por operaciones de comercio exterior –incluido bienes militares y de seguridad.

ii.             Coordinar acciones para que los organismos financieros internacionales y regionales procuren no otorgar préstamos al Gobierno de Venezuela, por la naturaleza inconstitucional de adquirir deuda sin el aval de su Asamblea Nacional, excepto cuando el financiamiento sea utilizado en acciones de ayuda humanitaria teniendo presente previo a su otorgamiento, los posibles efectos no deseados en economías de terceros países más vulnerables.

iii.            Intensificar y ampliar el intercambio de información de inteligencia financiera, a través de los mecanismos existentes, sobre las actividades de individuos y empresas venezolanas que pudieran vincularse a actos de corrupción, lavado de dinero u otras conductas ilícitas que pudiera derivar en procedimientos judiciales que sancionen dichas actividades criminales, tales como en el congelamiento de activos y la aplicación de restricciones financieras.

iv.           En el marco de los estándares internacionales fijados por el Grupo de Acción Financiera (GAFI) y de los mecanismos operacionales ya existentes, se insta a contar con un análisis de riesgo de lavado de activos y financiamiento al terrorismo, y se propone además que los países sensibilicen al sector privado en sus jurisdicciones, sobre las amenazas y riesgos de lavado de dinero y corrupción que han identificado en Venezuela y que afecten a la región, lo que ampliará la capacidad de prevenir o detectar posibles actos ilícitos con mayor oportunidad.

v.            De igual forma, se solicita a las Unidades de Inteligencia Financiera y a las autoridades competentes de cada país, que emitan y actualicen guías, circulares o boletines a nivel nacional que alerten a las instituciones financieras sobre la corrupción en el sector público venezolano y los métodos que los servidores públicos venezolanos y sus redes pueden estar usando para esconder y transferir recursos procedentes de actos de corrupción.

8.    El Grupo continuará dando seguimiento al desarrollo de la situación en Venezuela con el objeto de adoptar las medidas adicionales que correspondan, de manera individual o colectiva, para favorecer el restablecimiento del estado de derecho y el orden democrático en ese país.

Lima, 21 de mayo de 2018


OFICINA GENERAL DE COMUNICACIÓN
                                                           MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES