jueves, 21 de mayo de 2020

LOS “YERROS” DE LAS DEMOCRACIAS


El «brexit» como advertencia para América Latina

Laura Toro 
DIALOGO POLÍTICO


La salida de Reino Unido de la Unión Europea y la mala gestión frente al COVID-19 describen las consecuencias inesperadas del sectarismo político a nivel simbólico sobre las políticas públicas a nivel práctico. Al tiempo que habla sobre la importancia de construir estrategias de cooperación transnacional frente a problemas interconectados.

Normalmente se dice que el brexit, la gestión descoordinada del COVID-19 y muchas otras obvias malas decisiones de las democracias se explican por el hecho de que los Estados y las personas tienen miedo a lo desconocido, lo que genera cierto tribalismo y deseo intenso de proteger la identidad que les resulte más cercana o, por lo menos, más cómoda. De esta manera, es preferible aislarse políticamente que visionar estrategias eficientes de cooperación. 

Se dice que hay una tendencia a destruir lo diferente y mantener cerca solo a aquellos que son similares, tanto en términos de personas como de soluciones. En consecuencia, los políticos explotan este miedo para crear dicotomías inexistentes y obtener adeptos enfurecidos a partir de prejuicios y temores infundados.

Esta explicación se ha vuelto una respuesta excesivamente común entre académicos, periodistas y políticos para explicar diversos eventos que solo tienen en común dos rasgos. 

Por un lado, tener consecuencias negativas, especialmente económicas y en este caso de salud pública, sobre los países y, por otro lado, usar argumentos nacionalistas con identidades estrechas, sentido de superioridad técnica y logística y tono idiosincrático, como parte de su propaganda.

Este articulo afirma que este tipo de explicaciones son insuficientes y que el fenómeno del brexit y de la gestión descoordinada del COVID-19 son ejemplo de ello. Es más, ambos casos representan consecuencias de una forma particular de hacer política y exponen sus riesgos. El triunfo del brexit significa un reclamo a las elites por la exclusión simbólica de ciertos sectores sociales. Mientras la crisis humanitaria generada por el COVID-19 habla de las graves consecuencias que fenómenos como el brexit traen sobre la gestión en clave de gobernanza colaborativa a nivel internacional de problemas interconectados.

La premisa básica es que un mundo globalizado supone una reconfiguración de la manera de comunicar en política y de interactuar con audiencias con múltiples marcos de referencia. El gran problema es que una parte muy relevante de las elites políticas han venido naturalizando y sacralizando cada vez más un único marco de referencia ideológico. Esto crea un fenómeno de polarización innecesario, puesto que las personas que no están claramente inscritas en este marco se sienten discursivamente ignoradas y subestimadas, dando la impresión de que las elites políticas se les oponen y rechazan decisivamente.

El brexit es un ejemplo de este fenómeno. Hay un sector de la población británica que no solo no forman parte de este marco ideológico, sino que tampoco lo hacen en términos de sus escenarios de socialización, tipos de actividad económica ni acceso al mercado. Por ejemplo, la Dra. Emily Jones, de la Universidad de Oxford, afirma que «aquellos que votaron para dejar la Unión Europea cuentan normalmente con bajos ingresos y pertenecen a la clase blanca trabajadora en áreas que han sido marginadas económicamente en los pasados 30 años».

Sin embargo, la marginalidad económica no implica necesariamente cierto tipo de decisiones políticas. El grupo político que defendió el brexit logró usar su mensaje de forma flexible, apelando a las emociones y expectativas de distintos sectores sociales, no solo a partir de sus ideas políticas, sino del análisis de las debilidades y fortalezas de diferentes tipos de electorado.

Esto genera una serie de presiones nacionalistas y de corte aislacionista en los diferentes países. De hecho, la manera en que el COVID-19 ha sido gestionado por múltiples gobiernos muestra el alcance que tienen las consecuencias de ignorar sistemáticamente a estos grupos nacionales que exigen mayor representación. La demanda por aislamiento político y simbólico, que no es más que una demanda por participación, se convierte en una exigencia por aislamiento en términos de cooperación, información y gestión conjunta de soluciones. La gravedad reside en que cierto tipo de problemas exigen por su naturaleza soluciones conjuntas y coordinadas.

La combinación de estos dos factores solo termina generando un sectarismo poco estratégico. Precisamente, el brexit puede explicarse por la negativa a acercarse a otros sectores sociales desde sus escenarios de socialización, marcos de entretenimiento y zonas grises ideológicas. Y la gestión desarticulada del COVID-19 no es más que un ejemplo de las consecuencias nocivas sobre política pública del aislamiento político.

La mala gestión del COVID-19 y el brexit le advierten a América Latina sobre los problemas de construir una clase política que sacralice hasta tal punto sus valores y estándares técnicos, y que no sea capaz de crear mecanismos eficientes para cooperar internacionalmente a pesar de las presiones del sectarismo político.  Esta suposición, en el caso de América Latina puede traer consecuencias incluso más graves que las que tuvo el brexit sobre el Reino Unido y el COVID-19 sobre el resto del mundo
 
LINK ORIGINAL
https://dialogopolitico.org/debates/el-brexit-como-advertencia-para-america-latina/